Museo de Arte López Claro
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"El artista que expone su producción al público, debe obedecer simplemente, libre de todo otro incentivo, a una necesidad íntima: hacer de ese público un confidente de ese pensar y sentir, y un consultor de su particular manera de expresión estética"  A.L.C.


Alberto López Claro nació en Azul el 22 de septiembre de 1882. Su madre, Elvira Claro Pedernera (1853 - 1887), murió siendo él muy pequeño por lo que su padre, Manuel López González (1840 - 1927) debió hacer frente a la crianza de sus siete hijos.
Primer bibliotecario de la entonces Biblioteca Popular, actualmente "Bartolomé J. Ronco". Periodista e integrante de una Logia Masónica denominada "Logia Estrella del Sud" N° 23 junto a Lorenzo Piazza, entre otros. La niñez de Alberto López Claro transcurrió en permanente contacto con las comunidades indígenas asentadas a la margen del Arroyo Callvú - Leovú (Arroyo Azul). Vivencias que posteriormente influyeron en su obra pictórica.
Su verdadera condición de pintor lo llevó, a principios del siglo XX, a viajar a la ciudad de Buenos Aires para estudiar en la Academia Estimulo de Bellas Artes. Pocos meses después, regresó a su tierra natal sin haber completado sus estudios. Según lo trascendido de aquel periodo, ilustró diversas revistas capitalinas. Esta faceta de ilustrador gráfico la desarrollará también en la ciudad de Azul a través de portadas como; Bernandino Rivadavia (1908), Juvenilla (1919), El Bachiller (1932), Unión Estudiantil (1935), Rayitos (1935) y Maná (1939).

Impulsado por su vocación docente comenzó a dictar clases particulares de dibujo, donde conoció a Emilia Bettinelli (1890 - 1989) con quien se casó en 1905 y tuvo ocho hijos de los cuales César López Claro y Claro Bettinelli, artistas plásticos de reconocida trayectoria nacional, encontraron en la Casona de Av. Mitre 410, hoy Museo, un entorno genuino de creación. Su paso fugaz por la Academia Estímulo de Bellas Artes y su condición de autodidacta en la materia le permitieron conseguir trabajo en la Academia de Arte "Ministro Pinedo", - ex - Escuela Normal-; en la Escuela Media Nº 5 -ex Colegio Nacional- y en la Escuela de Hermanas en Hinojo, Olavarría.
Su espíritu inquieto lo llevó a desarrollar, tres géneros bien definidos que estructuran su obra.
Consagrado a los temas evocativos de nuestro pasado pintoresco y feroz de indios y caciques, lanzas y malones, dejó demostrado su indudable destreza de pintor y depurado oficio en una pintura de carácter costumbrista y documental.
El genero del retrato, estará subyacente en toda su obra. Ejemplo de ello son los ejecutados en la primera década del siglo XX, con una pintura más clasicista y académica. "Retrato del Gral. Francisco Leyría"; "Retrato de Gral. Esteban Pedernera"; "Retrato de María Alex Urrutia Artieda"; "La mujer del pintor" (Emilia Bettinelli de López Claro); "Retrato de niña" (Emilia Elvira López Claro de Galassi, Lola) y numerosos autorretratos en los que incorporó símbolos de su cosmogonía.
Alberto López Claro, el gran pintor azuleño, lejos de todo contacto con grupos o figuras independientes y más alejado aún de formulaciones europeas, generó a fines de la década del ´20 una obra en la que representó un mundo onírico que lo define como un creador dotado de notable sensibilidad.

Artista y pensador, dueño de un mundo de místicas alegorías, se convirtió en uno de los auténticos iniciadores de la Tradición de los Misterios y del Superrealismo. Hombre espiritual, angustiado por el destino de la vida humana, tratando de develar los viejos secretos de la sabiduría inmemorial, desarrolló una obra de contenidos profundamente místicos, transformándolos en hechos plásticos. Algunas de ellas son: "La Obra" tríptico de 1936; "La Vida"(síntesis), tríptico de 1944; "El significado de las sombras" acuarela de 1941 y "El hombre y la guerra", óleo de 1942, entre otras. Estas pinturas están cargadas literalmente de elementos poéticos, de fuerte contenido simbólico y existencialista, que lo acerca al espíritu del romántico ingles William Blake. Alberto López Claro poseedor de una fuerte y definida personalidad, impuso un mundo visual simbólico para explicar sus visiones espirituales, que eran fruto de su propia experiencia, de sus sueños y ansias. Parte de estas obras poseen un fundamento filosófico que se encuentran reunidos bajo el nombre "Discurrimientos", escritos que el artista desarrolló durante los tres últimos años de su vida. A partir de 1930 su pintura apareció firmada bajo el seudónimo de Claudio Lantier.

En 1932 fundó, junto a los poetas María Alex Urrutia Artieda y Alfredo Rafaelli Sarandría, la "Agrupación Artística Maná". En 1952 creó la "Peña de Almas Pan" cuyo emblema, un corazón alado y una estrella en el centro, los identificó. Integrada por jóvenes que atraídos por su personalidad y bajo su influjo paternal, se reunían en su casa para reflexionar sobre el arte. Espíritu generador de la revista "Pan, Vocero de Arte", cuya edición llevó adelante Doña Emilia Bettinelli de López Claro con total firmeza y generosidad durante más de 30 años. Por la mítica Casona de Avenida Mitre 410 transitaron figuras como Jorge Luis Borges, Molina Campos, el critico de arte Ernesto B. Rodríguez, Alcalá Zamora, Emilio Pettoruti, Lino E. Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino, Enrique de Larrañaga, Parpagnoli, Carreño, entre otros, quienes entablaron amistad con la familia Bettinelli - López Claro. Ya inaugurado como Museo de Arte, exhibieron en sus salas Carlos Alonso, León Ferrari, César López Claro, Claro Bettinelli, Carlos Cañás, Ricardo Carpani, Leo Tavella, Vilma Villaverde, Jorge Melo, Rep, Rocambole, Jorge Meijide, Ponciano Cárdenas, Daniel Fitte, Alicia Scavino, Osvaldo Attila, Bruno Venier, Rafael Martín, Carlos Moreira, Pascual Di Bianco, René Morilla, Annie Marie Heinrich, Nora Sarazola, Alejandrina Cappadoro, Yaco Nowens, Mauricio Nizzero y Alicia Díaz Rinaldi, entre otros.
Alberto López Claro por filiación y Claudio Lantier por autoadopción falleció el 23 de octubre de 1952, devoto de una vocación por un arte con mensaje que no es sólo mero placer visual sino que es verbo incitante para interrogar los planos secretos del ser.

A trece años de su creación el Museo se convirtió en un referente cultural del centro de la Provincia de Buenos Aires extendiendo el apellido Bettinelli - López Claro y su labor por la cultura a nivel nacional e internacional.


Prof. Silvio Oliva Drys
Director Museo de Arte